Txindoki · Artubi · Balerdi · Putxerri
Dificultad
Alta
Distancia
40,43 km
Desnivel
2.299 m
Esta travesía de 3 días recorre una parte muy representativa de la Sierra de Aralar, entre Gipuzkoa y Navarra, enlazando Txindoki, Artubi, Balerdi y Putxerri desde Lizarrusti. Estamos en un macizo de caliza mesozoica modelado por la erosión del agua, con un paisaje muy marcado por el karst: lapiaces, dolinas, valles ciegos, cuevas y simas. En superficie, eso se traduce en una combinación muy clara de pastos, hayedos y afloramientos rocosos. Lo que hace especial esta travesía no es una única cumbre, sino la sucesión constante de paisajes y ambientes diferentes que se atraviesan a lo largo de tres jornadas: pastizales de altura, hayedos, extensiones kársticas, crestas rocosas y algunos de los rincones más representativos de la Sierra de Aralar.
La ruta es circular, suma 40,43 km y 2.299 m de desnivel positivo, y nos pareció una propuesta muy completa para quien ya tenga experiencia en montaña y quiera una travesía exigente pero lógica en condiciones favorables. La hicimos en junio de 2026, en autosuficiencia completa, con tienda, saco, esterilla, agua planificada y comida deshidratada preparada en casa. En este recorrido conviene tener muy claro dónde se puede recargar agua, sobre todo si hace calor.
Esquema del itinerario
Etapa 1 (~15,7 km, +~900 m): Lizarrusti → Txindoki → Uzkuiti
Salimos desde el Puerto de Lizarrusti (564 m), con un inicio cómodo por hayedo hasta alcanzar el Embalse de Lareo, y a partir de ahí el recorrido va abriéndose progresivamente hacia un terreno más despejado y claramente kárstico.
En esta primera jornada también aparece una parte muy interesante del patrimonio megalítico de Aralar. Pasamos por el Túmulo de Supitaitz II, el Dolmen de Jentillarri y el Dolmen de Ausokoi. No son un simple detalle de paso: ayudan a entender que estamos en una sierra con una densidad megalítica enorme, con unos 80 megalitos catalogados, una de las mayores concentraciones de los Montes Vascos y del Pirineo.
Es también la etapa donde más presencia humana y animal vimos. En los pastos aparecen caballos, vacas, ovejas y cabras, y también varias casas de pastores. Algunas estaban claramente reformadas, incluso con placa solar, en lugares bastante apartados. Es un detalle que llama la atención porque muestra que esta parte de la sierra sigue siendo un espacio vivido y utilizado.
Después se enlazan el Collado Zirigarate y el Collado Egurral, donde aprovechamos para hacer una parada larga y comer antes de afrontar la subida más exigente de la jornada.
A partir de aquí comienza el ascenso final al Txindoki (1.346 m), una de las montañas más emblemáticas de Gipuzkoa. Este tramo concentra buena parte del desnivel de la etapa y conviene afrontarlo con energía suficiente, especialmente en jornadas calurosas. La recompensa llega al alcanzar la cumbre, desde donde se obtiene una magnífica panorámica de la Sierra de Aralar y de buena parte del territorio circundante.
Desde Txindoki descendemos hacia Zaldiarrate, subimos hasta los pies del Aoki y continuamos hasta Uzkuiti (1.328 m), donde hicimos la primera noche en tienda. Para nosotras, cerrar el día arriba fue uno de los grandes aciertos de la travesía, tanto el atardecer como el amanecer fueron impresionantes.
Etapa 2 (~16 km, +~1.000 m): Uzkuiti → Zabalegi → Artubi → Balerdi → Kargaleku
La segunda jornada cambia bastante respecto a la primera. Hasta alcanzar Artubi, el paisaje mantiene cierta continuidad con la etapa anterior, pero a partir de aquí el recorrido se vuelve progresivamente más rocoso, más austero y claramente dominado por el relieve kárstico. Es un Aralar con menos huella humana, más abierto y donde la sensación de aislamiento resulta mucho más marcada.
Avanzamos primero hacia la Iturria de Arritzaga (km 18,4), una fuente clave para la gestión del agua. En junio y con calor, este punto fue determinante. Nosotras llevábamos la reposición planificada y aun así fue uno de esos lugares donde conviene parar, recargar bien y no confiarse. Poco después pasamos por las antiguas Minas de Burutzuzin, otro de esos elementos que introducen contexto sin romper el carácter natural de la travesía.
A partir de ahí seguimos ganando altura, llegando al Collado Astunalde y poco después alcanzando Artubi (~1.299 m), que se convierte en el punto central de este sector del recorrido. Desde aquí realizamos dos pequeños ramales por la cuerda: primero hacia Zabalegi y regreso al propio Artubi, y posteriormente hacia Balerdi (1.195 m), volviendo de nuevo sobre nuestros pasos. Aunque obliga a repetir algunos metros, merece la pena por las vistas y por recorrer algunos de los tramos más espectaculares de la sierra.
De vuelta en Artubi, seguimos por Uakorri, Beoin y Aldaon hasta el Collado de Trikuarri. El paisaje mantiene ese carácter más rocoso y abierto hasta acercarnos a la zona de Kargaleku (32,5 km), donde montamos la tienda para pasar la segunda noche.
Etapa 3 (~8,7 km, +~400 m): Kargaleku → Putxerri → Lizarrusti
La última jornada es más corta, pero todavía tiene contenido. Desde las inmediaciones de Kargaleku ponemos rumbo al refugio de Igaratza, donde hacemos una parada técnica para desayunar y recargar un poco de agua. De ahí, continuamos al Putxerri, la cumbre final de la travesía antes de cerrar el círculo hacia Lizarrusti.
Tras pasar por Putxerri, el descenso cambia otra vez el tono del recorrido. Volvemos a un ambiente más húmedo y cerrado, con entrada en hayedo y un contraste muy claro respecto a la cuerda rocosa de la etapa 2. Aquí las rocas kársticas aparecen cubiertas de musgo y el entorno se vuelve más fresco, algo que en junio se agradece mucho. No es el tramo más espectacular del recorrido, pero sí uno de los más agradables para terminar la travesía. Después de dos días recorriendo cumbres, crestas y grandes espacios abiertos, volver a caminar entre los hayedos de Aralar permite apreciar otra de las facetas más características de la sierra.
El regreso a Lizarrusti cierra una ruta muy completa y bastante coherente en su planteamiento. En tres días pasamos por zonas de pasto, patrimonio megalítico, cumbres panorámicas, crestas rocosas y hayedo húmedo, sin necesidad de repetir grandes tramos ni de depender de infraestructuras intermedias. Para nosotras, lo más interesante de esta travesía es cómo combina ambientes muy distintos en una distancia relativamente contenida. En apenas tres días se pasa de los grandes pastizales de altura a las crestas kársticas, los hayedos atlánticos y algunas de las cumbres más representativas de Aralar, manteniendo además una sensación constante de aislamiento y continuidad en el recorrido.
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Más información
Aquí os dejamos el track del recorrido.